Semanas duras para el Caja Rural C.B Zamora junior

Redacción.

El Junior Caja Rural C.B. Zamora está jugando un volumen de partidos en las últimas jornadas de la primera fase con un esfuerzo que supone muchos problemas para una plantilla muy corta, que no deja que se vea el nivel real que puede llegar a tener.


Comenzó esta dura etapa el sábado 5 de marzo el el Colegio Lourdes de Valladolid, donde sólo pudo contarse con ocho jugadores y ante un rival que aunque la clasificación diga lo contrario, probablemente esté entre los dos mejores equipos del grupo.

Se inició con cierta respuesta ante un rival superior, hasta que el físico aguantó y el alto ritmo de los vallisoletanos dejó en evidencia a un equipo que se obcecó en intentar de manera individual, resolver problemas de equipo. Al final el 109-26 dejó a las claras lo ocurrido en el partido.


Tras este resultado llegan las noticias en forma de Covid y lesiones que diezman la plantilla pudiendo realizar un solo entrenamiento en dos semanas.


El calendario no permite descansos para resolver estos problemas y se viaja a Cabrerizos (Salamanca) el viernes 18 recuperando jugadores que llegan a la competición sin poder realizar apenas una sesión de entrenamiento. Se completa la plantilla con tres jugadores de categoría cadete y se intenta competir.

El comienzo del partido en Cabrerizos hace soñar al Caja Rural, llegando por delante en el marcador hacia el final del primer cuarto. Pero el combustible no alcanza tras dos semanas complicadas y se consigue llegar al descanso compitiendo muy dignamente pero el rival no perdona y la derrota llega en la segunda mitad, llegando el marcador final al 83-42.


Sin apenas descanso, se juega esta misma mañana de domingo contra el segundo clasificado, el Colegio Leonés. Hoy con los diez jugadores del equipo junior, que llegan muy tocados físicamente. Aún así se comienza un buen partido llegando al minuto cuatro del segundo cuarto con un resultado inesperado para los leoneses de 13-21, con un gran esfuerzo por parte de los junior del Caja Rural. Pero hasta ahí llego la gasolina y al final un 29-101 dejó las posiciones más claras.


A pesar de estas derrotas, el Caja Rural demuestra a ráfagas sus ganas de mejorar, demostrando que cuando se juega de manera colectiva el resultado se traslada a las caras de los jugadores y al marcador, pero, por el contrario, cuando se entra en guerras individuales, queriendo hacer cada uno la guerra por su cuenta sin apoyarse en los compañeros, el equipo no funciona igual y también se traslada al estado de ánimo y, de manera menos importante al marcador.


Esta semana quedan dos partidos para finalizar la primera fase. El miércoles 23 se juega en el pabellón Claudio Moyano a las 20:30 el aplazado contra el Zamarat y el domingo se viaja al Colegio San Agustín de Valladolid para disputar el partido a las 12:30 horas en el que desconocemos aún si será el último partido de la temporada.


Esperemos que el Caja Rural saque su mejor cara como equipo y no el lastre que supone que cada jugador crea que puede hacer el trabajo sin el apoyo lógico de sus compañeros.


Reportaje gráfico de Javier Guillén.



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